“Mujeres”, el libro-genealogía de Isabel Ruiz

En las pasadas fiestas navideñas, me regalaron el libro de Mujeres (2016) de Isabel Ruiz Ruiz. Mientras lo hojeaba, mis primas y primo pequeños hicieron un corrillo a mi alrededor llamados por los dibujos de mujeres de ojos grandes. Ellos, que están empezando a leer libros de hojas grandes con muchos dibujos, se pasaban la obra los unos a los otros e iban leyendo. “¿Qué es una activista?”, “¿qué es una feminista?”

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Resulta curioso cómo la nueva oleada de ilustradoras ha puesto sobre la mesa el disfrute de los adultos (lo vemos también en esos libros de colorear “para mayores”). Pues bien, “Mujeres” es un libro que se disfruta. Es un libro para leer tranquila mientras se toma un té. Un libro para relajarse y perderse en sus trazos, en la textura de sus tapas.

Pero “Mujeres” es también un libro para compartir; un libro que puede acercar a estas dieciocho mujeres a las pequeñas de la casa. Mujeres que no podemos obviar por más que quienes diseñan sus libros de texto se empeñen. Mujeres a las que citar, a las que recordar. Mujeres a las que dibujar sobre todos los papeles que encontremos por la casa.

Este libro autoeditado nació en 2016 y ya ha visto nacer a su hermano, Mujeres 2. Podéis adquirirlos aquí.


Isabel Ruiz Ruiz es licenciada en Bellas Artes y Diplomada en Dirección de Fotografía. Además de Mujeres, ha publicado Mujeres 2 y La estación de las hojas.

“She was so bad”: el underground es nuestro

“¿Te han dicho alguna vez que escribes como un hombre?”, con esta frase abría la editora y poeta Adriana Bañares (Logroño, 1988) su convocatoria para elaborar una antología pulp escrita por mujeres.

Del machismo que impregna incluso a este género más alejado del mainstream y que se personificaba en sus compañeros editores y escritores (hombres) que le repetían que a las mujeres no les interesa el pulp, que es demasiado violento para nosotras, nacía She was so bad. Este compendio que le hace un merecido hueco a las mujeres en la serie b, reúne a veintidós autoras en lengua castellana.

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Ygritte en Juego de Tronos

Aquí están ellas, nosotras, demostrando que también sabemos escribir sobre sangre, nudillos rotos y vicios. Relatos que van desde lo fantástico, al humor negro, pasando por el género policíaco y con ingentes cantidades de terror, drogas, sexo y mucha mala hostia.

“Ella también se dio cuenta, y una sensación nunca antes experimentada recorrió todo su cuerpo desde el epicentro de su brazo armado. Ahora ella tenía el poder. Ya no era la silueta dibujada sobre el fondo blanco de la diana Sonrió de forma involuntaria”.

En She was so bad encontrarás mucho feminismo y a muchas mujeres fuertes, alcóholicas, enfermas, que se acuestan con otras mujeres, asesinas en serie.

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Porque las mujeres tenemos el derecho a la violencia; el derecho a la rabia.

Porque la contracultura también es nuestra.


She was so bad se publicaba por primera vez el 20 de octubre de 2016 y ya va camino de una tercera edición. Se puede adquirir aquí en su tienda online o consultar las tiendas físicas donde encontrarlo. Sigue a Aloha editorial en sus redes para estar al tanto de las presentaciones y de novedades.

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Pisar Cieno, la elegía colectiva de Rocío Hernández Triano

Por Estela Rengel

Mi grito en el cielo abre Pisar Cieno (Algaida, 2016) y nos avisa de lo que vamos a encontrarnos a lo largo del poemario: un canto lanzado al vacío que hace un recorrido por los momentos vitales del ser humano de la mano de la vida y los recuerdos de su autora.

“Y desde entonces pongo todo el grito en el cielo.

 

El cielo me devuelve su disparo de pájaros.”

Estamos ante 33 poemas fáciles, pero no nos confundamos. La escritura de Rocío es fácil, sí: fácil que se te atraviese, fácil que se te atragante, fácil que se te agarre del pecho y no te suelte. Hundimos con ella los pies en el barro primitivo y nos embarcamos en un viaje elegíaco, un panegírico póstumo a los familiares de quien escribe, pero que se hace extensible a quien lee cuando los versos se funden con nuestras propias emociones.

“Doble orfandad me dejas,

madre que nunca fuiste,

pero siempre presente.

 

Solo ahora podría hablaros de la muerte,

ahora que mi lengua sólo cita cadáveres.”

El uso exacto de los colores, la adjetivación, la descripción y la pregunta nos acompaña durante una obra que trata la muerte con absoluta maestría. Brutal en ocasiones, poderosamente bella y delicada en otras, el verso libre de Hernández Triano es lo que se podría llamar “verso empírico”: nada es teoría o queda a la suposición, nada es inventado. Lo que escribe y nos lanza a la cara lo ha experimentado en su propia piel, lo ha vivido en sus entrañas. Poesía nacida de la experiencia vital que trasciende el tiempo: habla de pasado y presente y nos advierte de lo que todas viviremos en el futuro.

“¿En qué momento, amor?

¿En qué extraño despiste de las horas

notarás que tus pies estén presos del barro,

de un cieno inaugural que manche tus zapatos

y aniquile la gracia con su aliento?”

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La femineidad impregna también las páginas de Pisar Cieno. Aunque la figura del padre está muy presente (la figura familiar, realmente, como un todo), la mujer cobra una interesante importancia a lo largo de las páginas a través de Rocío, de su madre, de su tía y de su hija y de otros nombres propios como María, Sara, Piedad o Calíope.

“la risa de tu prima,

las manos de tus hijas,

la nana de la niña asustada que he sido”

Ganador del XXXIV Premio de Poesía Ciudad de Badajoz, es sin duda alguna un poemario al que acercarse con delicadeza y al que volver con el tiempo y con el peso más aliviado de haberse quitado un par de corazas.


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Rocío Hernández Triano nació en Sevilla en 1976. Obtuvo el Premio Extraordinario de Licenciatura en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla. Es profesora de Lengua castellana y Literatura, y ha participado en la creación de libros de texto para esta asignatura como coautora. Ha publicado los poemarios Viento de cuchillos (2010), Equilibristas (2010) y Los seres quebradizos (2013) con el que obtuvo el XXX Premio de Poesía Carmen Conde.

 

“TEORÍA KING KONG” DE V. DESPENTES: LOS MONSTRUOS VUELVEN

Aunque este año se cumplirán diez desde que se publicó por primera vez Teoría King Kong (Melusina, 2007) en el estado español, consideramos que este clásico feminista aún tiene mucho que aportar al debate de la sexualización de los cuerpos, el empowerment, la pornografía y la prostitución (entre otros temas) que sigue candente en las redes y que esta primera semana del año amanece en torno a cierto vestido con transparencias. Todavía más pertinente resulta si tenemos en cuenta que la portadora del vestido es una figura pública y relemos las líneas en las que Despentes compara la prostitución con la exposición pública a la que se vio sometida tras alcanzar la fama como escritora:

Existe una relación real entre escritura y prostitución. Emanciparse, hacer lo que no debe hacerse, ofrecer la intimidad, exponerse a los peligros de ser juzgado por los otros, aceptar la exclusión del grupo. Más en concreto, como mujer: convertirse en una mujer pública. Ser leída por cualquiera, hablar de aquello que debe permanecer en secreto, exhibirse en los periódicos… En conflicto evidente con la posición que se nos asigna tradicionalmente: mujer privada, propiedad, mitad y sombra del hombre.

Teoría King Kong causó una inmensa polémica especialmente por sus planteamientos acerca de la violación, la prostitución y la pornografía. Estos tres temas corresponden a los tres capítulos que componen la parte central del libro y que están escritos en primera persona a través de las vivencias personales de Despentes con el mismo estilo de panfleto de guerrilla de los ensayos Monique Wittig, a la que cita en el texto. Los tres tabúes del feminismo liberal, blanco y occidental que la autora de Fóllame dinamitó (y sigue dinamitando) con su habitual desparpajo.

La dicotomía madre-puta está dibujada artificialmente sobre el cuerpo de las mujeres, un poco como el mapa de África: sin tener en cuenta las realidades del terreno, sino únicamente los intereses de los colonizadores. Esta separación no procede de un proceso “natural”, sino de una voluntad política.

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Melusina.com

El texto de Despentes está plagado de aristas y recovecos; se podrían organizar numerosos debates partiendo de esta obra que fue considerada por muchas el manifiesto generacional del feminismo que ya está empezando a permear en los discursos feministas mainstream. Su lectura ha sido definida por Paul Preciado como “imprescindible y terapéutica” y nosotras añadiríamos que gran parte de su importancia radica en el hecho de dar voz a aquellas que incluso en el movimiento que las pretende representar y defender, han sido tantas veces ignoradas o directamente silenciadas. Bien nos sirva de argumentario o para labrar nuestros contraargumentos, Teoría King Kong debe estar en nuestra estantería feminista y siempre es un buen acierto si queréis descambiar algunos de vuestros regalos por este otro.

Podéis adquirirlo en la página de Melusina.

El feminismo es una aventura colectiva para las mujeres pero también para los hombres y para todos los demás.


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Virginie Despentes (Francia, 1969) es escritora y directora de cine. Buena parte de sus obras se han traducido al español: Fóllame (1998), Perras sabias (1998), Lo bueno de verdad (2001), Teoría King Kong (2009) y Bye bye blondie (2013). En 2015 obtuvo los siguientes premios por el primer tomo de la trilogía Vernon Subutex (2015): el Premio Anaïs Nin, el Premio Landerneau, Mejor novela francesa del Palmarés Lire, el Premio a la novela de Point y el Premio de la Coupole.

 

(H)amor de madre: habitar, deshabitar y cohabitar las maternidades

Continta me tienes es una editorial que no deja de sorprendernos. (H)amor de madre (2016) reúne una serie de textos de diversa índole que van desde el artículo académico a la prosa poética para demostrar que se puede habitar la maternidad desde otros lugares, desde otros cuerpos.

Beatriz Gimeno plantea cómo el amor romántico se ha trasladado de la pareja a lxs hijxs:

Cada vez más, en lugar de menos, las características que culturalmente definen la feminidad y, especialmente la feminidad en relación al amor romántico, parecen haberse trasladado al espacio de la maternidad con la consecuencia de que, en realidad, las mujeres siguen siendo vinculadas al Amor con mayúscula y, además a un amor relacionado con el sacrificio, con la autorrenuncia y con la disponibilidad y no con la autonomía, necesaria en el camino de la igualdad.

La prosa poética de María Fernanda Ampuero narra en primera persona la imposibilidad de tener hijxs:

La naturaleza muestra sus dientes.

-¿Por qué yo?- le lloro.

El artículo de Nacho M. Segarra contiene una sucesión de confesiones en torno al proceso del embarazo desde una paternidad queer y cómo este supone un estallido que nos redefine:

Tu llegada supuso, claro, una actualización de ese debate y yo me preguntaba «¿Tendré que salir del armario con mi hijo? ¡Menudo papelón!»

Marga Castaño y Esther de la Rosa nos trasladan al universo de las malas madres y la culpa que cargan, al que ellas intentan quitarle hierro a través de sus divertidísimas ilustraciones.

Jenn Díaz, que ha acuñado el término madrastranidad (de madrastra y maternidad), establece la necesidad de crear y difundir en la ficción más madrastras con un papel positivo hacia la crianza:

Que dos mujeres “peleen” por el amor de un hijo y un hijastro solo tiene sentido si el hijo y el hijastro se comparan con el hombre: la sociedad ha aceptado como válido que dos mujeres tengan que pelear por la atención de ellos: de uno, o de varios.

Susana Blas nos cuenta cómo Marta Beltrán ha modificado una serie de imágenes cinematográficas en torno a la maternidad.

Sergio del Molino nos habla del hombre heterosexual que decide conjugar su vida de padre y su hijo con su vida laboral:

Vivimos un tiempo que ha expulsado a la infancia de la vida en sociedad. Hemos creado guetos y aparcaderos para niños y les hemos prohibido la entrada al mundo de los adultos.

Juan Lara trata el tema de  la co-maternidad y del hombre que disfruta con los cuidados y las dificultades que la sociedad interpone para ello:

Acompañamiento es la palabra. Acompañar, no dirigir a tus hijxs mientras se preguntan, exploran y descubren quiénes quieren ser.

Aquí se pone de manifiesto que todas las personas que han participado en la redacción de este volumen tratan de desmitificar, desrromantizar y desacralizar la maternidad y dotarla de nuevos sentidos en los que caben nuevos participantes a través de dinámicas que pasan por la redistribución de los trabajos de cuidados y crianza, entre otros.

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Las autoras y autores que han participado en la obra son: Beatriz Gimeno, María Fernanda Ampuero, Nacho M. Segarra, Marga Castaño y Esther de la Rosa, Jenn Díaz, Marta Beltrán y Susana Blas, Sergio del Molino, Juan Lara, María Folguera.

Podéis adquirir el libro aquí.