La hora de la estrella, Clarice Lispector y Brasil ante el espejo

La historia de BResultado de imagen para la hora de la estrellarasil no puede ser explicada sin ahondar en el sufrimiento negro. Su llegada a la colonia portuguesa como esclavos desde el África Subsahariana, soportando ser el motor económico de sus secuestradores. La contemporánea y vigente marginación post colonial, en la que ser negra resulta un factor de alto riesgo en cualquier contexto. Y de este sufrimiento nacieron muchas de las grandes representaciones de la identidad brasileña, como la samba, la bossa nova o el candomblé. Todas ellas fueron apropiadas posteriormente por los blancos, en cuya clase media -aún hoy- es común tener empleadas del hogar negras internas en la casa, tratando de sacar adelante a su familia en la favela.

 

En 1977, Clarice Lispector publicó días antes de morir su última novela, que fue sin duda un homenaje a la injusticia a las personas racializadas en el país, que por aquél entonces, presumía de haber superado el racismo. A hora da estrela –en castellano La hora de la estrella- es el relato de una joven de la región nordestina, Macabéa, y el devenir de una vida de golpes, que afronta de manera tremendamente naturalizada. A falta de un buen trabajo como mecanógrafa en el nordeste, Macabéa decide mudarse a la metropoli Río de Janeiro, en el sur del país. Un país como un continente, con dos realidades humanas alejadas entre sí.


“Es una historia de una niña que era tan pobre que sólo comía hot dogs. Esa no es la historia. La historia es sobre una inocencia aplastada, sobre un misterio anónimo.”

Narrada en tercera persona por una voz masculina, el relato se integra con un sin fin de sutiles análisis sociales que Lispector coloca estéticamente en el texto. Macabéa, como cualquier chica, sueña. Sin embargo, una vida tan precaria también es acompañada por ensoñaciones precarias. Las suyas son comprar un bote de helado o escuchar los anuncios por la radio. Lispector muestra el tan frecuente éxodo que continúan viviendo los habitantes del norte y nordeste de Brasil. Criados en una pobreza que coarta el desarrollo humano, obligados a emigrar al sureste del país, donde les espera convivir con la absoluta -y aún persistente- segregación entre negros y blancos.

Rodrigo, la voz que narra,  no llega a comprender el mundo interno de su personaje, incluso llega a sentirse irritado por la sencillez de Macabéa. Narrador y narrada no conviven en el mismo mundo. Rodrigo, hombre, intelectual y muy posiblemente blanco describe a Macabéa con la condescendencia propia de su supremacía en raza, género y posición social. Macabéa, por su parte, tiene bastante con sobrevivir como para entrar en temas humanísticos. El triste futuro de Macabéa, marcado por la violencia y pobreza, es también una ilustración del sinfín de obstáculos que se encuentran las mujeres negras tan solo para poder vivir.
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Clarice Lispector fue una escritora brasileña, considerada una de las voces más importantes de su literatura contemporánea. Con un estilo intrapersonal y reflexivo, ahonda en las desigualdades sociales y su discreta pero constante cotidianeidad. Nacida en Ucrania, criada en el Nordeste y afincada en Río de Janeiro, Clarice Lispector escribió sobre la situación de la mujer -su mundo interno y su desigualdad externa- hasta los últimos días de su vida.

‘Shrill: Notas de una mujer ruidosa’, de Lindy West, un alegato contra la gordofobia y los trolls

Observé a mis amigas convertirse en seres delgados y hermosos. Las observé ser elegidas y vestirse con ropa de J.Crew y entrar en botes pequeños sin miedo de que volcasen, pero también las vi morirse de hambre y hacerse daño a sí mismas, perderse y naufragar. Fueron escogidas por malas personas, por gente que las dañó a propósito, que erosionó su autoestima, y las mantuvo atrapadas en una búsqueda sin fin. La verdadera estafa es que estar en los huesos tampoco es suficiente. El juego está amañado. No existe la perfección

Queridas lectoras y lectores ahí fuera: esta reseña no va a ser objetiva – ¿de verdad existen las críticas de arte objetivas? – porque la realidad es que adoro a Lindy West. Adoro que cada vez que la leo mi autoestima se multiplique. Adoro que me haga sentir ganas de ir a internet y meterme en peleas cibernéticas con todos y cada uno de los trolls que la hicieron irse de Twitter. Esta mujer es una de las principales razones de que la gordofobia esté presente en medios de comunicación de masas comoPortada The Guardian y cada uno de sus artículos es una genialidad. Vale, a lo mejor no todos. Pero no importa, porque merece la pena leerla por los que sí lo son.

‘Shrill’ recopila algunos de estos artículos, con temas que van desde la percepción social del aborto, hasta el abuso que las personas de una cierta talla sufren en los aviones. West no solo retrata situaciones sociales en las que personas que no cumplen un determinado ideal de belleza son atacadas y menospreciadas, sino que se pone ahí fuera, se expone al odio irracional que muchas veces invade internet y las redes sociales, haciéndolos un espacio hostil para grupos como las mujeres.

Estos temas también tienen cabida en las páginas de West, que pone de relieve la fina línea entre libertad de expresión y discursos de odio, no solo en internet, pero en espacios como las comedias en vivo –un arte muy popular en los Estados Unidos.

Sin embargo, destacan especialmente sus artículos sobre imagen corporal, en los que West reflexiona sobre la presión sobre las mujeres para comprimir el espacio físico que ocupamos, reduciéndonos a prácticamente la mínima expresión.

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Lindy West, fotografiada por Dot Richards

El poder que se ejerce sobre los miembros del sexo femenino en este ámbito, no se reduce a la simple presión de las mujeres a estar delgadas por un ideal de belleza. La reducción física viene acompañada de la expectación de silencio. Cuando los trolls insultan a West por su aspecto físico, lo hacen porque creen que tienen el poder de decir a las mujeres que no pertenecemos en espacios públicos si no somos de una cierta manera, la manera que ellos han decidido. El problema es que conseguir que Lindy West se haya ido de Twitter no los ha hecho ganar una guerra. Queridos trolls ahí fuera, estamos aquí y vamos a quedarnos.

Lindy West (Seattle, 1982) es una escritora estadounidense que se centra en la cultura pop. Destacan sus artículos basados en feminismo e imagen corporal. West ha escrito en medios tan importantes como The Guardian o el portal feminista Jezebel.com. ‘Shrill: Notas de una mujer ruidosa’, una compilación de algunos de sus mejores artículos, es su primer libro en solitario.

La orilla de las mujeres fértiles: poemas para la sororidad, de Marifé Santiago Bolaños

La orilla de las mujeres fértiles es uno de esos libros que a veces pasan injustamente desapercibidos en el mar de las publicaciones españolas. Libro de poemas, y al mismo tiempo cuaderno de viajes, atravesado por diferentes experiencias: la de la sororidad, el trastocamiento, la injusticia y el tacto. Marifé hace de su poesía un intento de tacto: tocar a las otras, vivir con ellas, intentando construir puentes. Un ejercicio de empatía, una cualidad que se ha vuelto, en estos tiempos, digna de reconocimiento. Poesía social, poesía de los afectos y poesía de la denuncia: todo cabe en un poemario que se construye en la reivindicación de la lucha de las mujeres por la supervivencia, con un tratamiento especial a la infancia rota de muchas niñas en no pocos países del mundo, con especial atención a los países africanos:

Qué poco se parece la vida a los juegos, niña madre: los hijos se te agarran al cuello, al pecho, duermen sobre tu espalda. Qué poco se parece la vida a los juegos, vagabunda africana: con arena e insultos, te echaron de la casa: tu corazón y tus tripas no obedecían a tu vergüenza.

A notar cómo, si bien Bolaños había elegido un tema (el de la violencia machista a las niñas africanas) en el que era más bien fácil deslizarse por terroteros condescendientes, la poeta no deja ni un momento de recordar el empoderamiento cotidiano de estas niñas, pequeñas mujeres, para hacer frente a un sistema patriarcal cuyas violencias suelen ser físicas. Recordando, de igual manera, aquello que nos une, tratando de escribir una historia común.

En la corteza de mi mano palpita el árbol: breve, la luz: autoretrato de la Diosa: soñemos, digo: escuche el alma la madera y no abandone nada, y nada olvide.

La orilla de las mujeres fértiles quiere hablarnos, sobre todo, de la luz: la luz de la creación poética, cierto, alimentada de la luz de la empatía que podemos sentir hacia las otras; intentando alcanzar un sueño común: “Trae: mete tus dedos entre los míos hasta que entres en calor. Hasta que quedes dormida”. Durmiendo el sueño de los justos. Descansando en estos poemas incómodos, necesarios, solidarios.

La orilla de las mujeres fértiles se publicó en 2010 en la Editorial Calambur


Marifé Santiago Bolaños (Madrid, 1962), es Doctora en Filosofía. Profesora de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid, investiga en torno al diálogo entre la Filosofía y la Creación artística. Es Académica de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, en Segovia desde octubre del 2012. Ha publicado, entre otros, los libros de poemas Tres Cuadernos de Bitácora (1996), Celebración de la espera (Ed. Endymion 1999), El día, los días (Ed. Calamur 2007), La orilla de las mujeres fértiles (Ed. Calamur 2010), Poesía dos Aléns (1993); relatos recogidos en libros colectivos, periódicos y revistas; y las novelas El tiempo de las lluvias (1999), Un ángel muerto sobre la hierba (Ediciones Linteo 2001) y El jardín de las favoritas olvidadas (Ediciones Linteo 2005), traducido al bengalí (2008), La canción de Ruth (Ed. Bartleby 2010).

 

La distopía de los 90 resucitada por la realidad, El Cuento de la Criada, de Margaret Atwood

Ojalá esta historia fuese diferente. Ojalá fuese más civilizada. Ojalá me mostrase en una realidad mejor, si no más alegre, al menos  más activa, menos indecisa, menos distraída por trivialidades. Ojalá tuviese más forma. Ojalá fuese acerca del amor, o acerca de descubrimientos repentinos importantes para la vida, o incluso acerca de puestas de sol, pájaros, tormentas o nieve

Hace un cuarto de siglo de la publicación de ‘El Cuento de la Criada’ la novela de Margaret Atwood acerca de una sociedad distópica en la que las mujeres viven bajo el yugo de un hombre, hasta el punto de prohibírseles leer o salir solas. Y el tema de la novela parece estar de más actualidad que nunca.

En la República de Gilead, la protagonista, Offred, no es más que una cáscara vacía, esperando engendrar un hijo para su Comandante, con el que dar propósito a su existencia. Su persona no tiene importancia, la han privado de su familia, de sus amigos, de todo contacto humano, y la única moneda de cambio que Offred tiene es su fertilidad. El precio de no tener hijos es la muerte, bien colgada en el muro de la ciudad o enviada a morir lentamente de radiación.

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Lo peor y al mismo tiempo la genialidad del libro de Atwood son las dudas que arroja sobre nuestra propia existencia en este mundo que, en teoría, no tiene nada que ver con el que ella describe. ¿Cuáles serían nuestras propias reacciones si algo así pasase? No una revolución en la que la falta de derechos se impusiese de la noche a la mañana, pero una democracia que poco a poco ya no lo es, que nos va dejando sin derechos, atando de manos, casi sin darnos cuenta.

En este sentido es esclarecedora una de las escenas que Atwood describe, en la que la protagonista recuerda la escasa alteración de su marido el día que ella descubrió que las mujeres no tenían derecho a poseer una cuenta corriente en un banco –“pero yo nunca dejaré que te falte de nada”.

Lo terrible de ‘El Cuento de la Criada’, es precisamente la manera en la que muestra como hasta el fascismo más radical puede enmascararse, hasta el más encantador de los mortales puede defender ideas violentas para proteger sus propios privilegios. Esta defensa es personificada en la figura del Comandante, quien en uno de los capítulos asegura a Offred que la organización de la sociedad beneficia a las mujeres, que ya no tienen que preocuparse de buscar marido, ni vivir agobiadas con la falta de pareja. El estado busca a un hombre para ellas, las entrega, les da un propósito en la vida –aunque después las use y las tire, si el propósito para el que han sido entregadas no es satisfecho.

Atwood sabe cómo envolvernos en la historia. Nos estremece y juega con nuestros sentimientos a partes iguales. Los personajes son tan humanos que duele. Los supuestos héroes de Atwood no son tal, sólo seres vivos tomando decisiones que casi siempre son equivocadas. La incertidumbre es el pilar central de la novela, que termina con un final genial que nos deja con más interrogantes que respuestas.

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Margaret Atwood, fotografíada por Christopher Wahl

BIOGRAFÍA. Nacida en Ottawa, Canadá, en 1939, Margaret Atwood ha sido galardonada con premios tan prestigiosos como el Booker Price o el Arthur C. Clarke Award y es considerada una de las escritoras canadienses vivas más importantes, y su obra ha sido traducida a más de 30 idiomas. Además de su trabajo como escritora, Atwood es una destacada activista en temas medioambientales, habiendo manifestado públicamente su apoyo al Partido Verde canadiense.

‘El Cuento de la Criada’ ha sido publicado en español por Ediciones B.

Rebel, Rebel. “De contrabando” de Aurora Revolver.

Hace unos meses, cuando todavía corría el año 2016, fui invitada junto con dos compañeras y amigas a hablar de poesía, literatura y feminismo en la I Jornada de Diversidad de Género, Sexualidad e Intersexualidad de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.  Al final de nuestro coloquio hicimos un breve recital de poesía. Unas cuantas chicas se animaron y entre esas Aurora. Ella no se movía como las demás ni hablaba como las demás. Leyó con la humildad propia de la gente buena, y  la gesticulación en su cara marcaba un ritmo extravagante pero calmado;  mientras yo la escuchaba, en forma de aire sus chacras se desprendían de su esencia y contagiaba la sala de su peculiaridad.

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Los poemas de Aurora están plagados de referencias cinematográficas y literarias. Esta explosión intertextual puede que responda al dinamismo de su misma composición vital o a que es una friki de nacimiento. O ambas. Y es que si algo tienen los poemas de Aurora, es que son extremadamente honestos. Son versos que hablan solos, se leen solos. Algunos poemas de Aurora te llevan a experimentar la deliciosa sensación de masticar el sol en invierno y las cervezas debajo de este sol. Y todo eso en la ciudad de las naranjas agrias, del tranvía atravesado. Los poemas de Aurora no hablan de amor pero son eróticos o al menos descansan en varios pechos. Y algunos son inocentes. Y otros brillantes. Los poemas de aurora huelen a calle y a botas gastadas. A labios medio rojos y adolescencia empalmada con la impermeabilidad de la vida que aún no es adulta pero donde cada vez se toma más conciencia de que ese momento llegará.

BARBARELLA (1967)

He visto a Barbarella pasear por la alameda

sin casco ni ropa de astronauta

a las once de la noche

de un martes demasiado húmedo

saltando los muros

pidiendo más cerveza

revolviéndose entre defectos de fábricas y autómatas

exigiendo volver a crearnos con las manos

a mancharnos las vértebras

a romper los engranajes de nuestras obsoletas

                                                                             [maquinas de nacimiento.

Explotando su sudor en el universo

para que yo encuentre órbita a seguir.

***

LUNES SANTO

                     she’s not sure if you´re a boy or a girl
                                             Rebel, Rebel. David Bowie

David Bowie y Valerie Solanas cenaban conmigo

en un local de la Calle Concepción

champán y galletas de la fortuna

en copas y mordazas importadas de Alemania

y el cáncer del Género como plato principal .

Una lo devoraba con un tenedor desmembrado,

otra con una cuchara de terciopelo oscuro.

 

Acabaron borrachas y dormidas sobre los platos

[vacíos

sólo para que yo tuviese que pagar la cuenta.

 

La Revolver dice que de mayor quiere ser gánster latinoamericano en Brooklyn o gitanita canastera en Chiclana. Es evidente que a este ritmo puede ser cualquiera de estas dos cosas. Deseamos que en Nueva York o en Chiclana, esta joven poeta siga escribiendo  y creciendo junto a las letras.

*Aquí les dejo un vídeo de la autora recitando en la presentación del segundo número impreso de Revista Españolado, en La Sala, Sevilla.

 

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Aurora Revolver (1996)

Crece obsesionada con los poemas de animales de Gloria Fuentes, Mortadelo y los Marcianos. En el 2014 publica poemas en la revista Españolado y forma parte de antología VerS.O.S (Ediciones de Letras). En 2015 forma parte de la Antología de Jóvenes Onubenses  y Todos con el 1900 (Editorial Niebla). Actualmente estudia periodismo en la Universidad de Sevilla y se gana el tiempo escribiendo para varios medios de música y cine.