Porno para mujeres: Córrete como tú quieras

Todas hemos visto porno. Por casualidad o no. Nos haya parecido violento, o nos haya dado morbazo. Tranquila, ni te debes sentir culpable por verlo, ni nadie debería quitarte el “carnet de feminista” por confesar que te gusta.

“El movimiento feminista ha sido tradicionalmente antiponografía por considerar que el porno es una clara y evidente práctica que explota y agrede a las mujeres. Grandes gurús del feminismo como Dwarking o MacKinon han atacado fuertemente la pornografía con argumentos muy contundentes como el lema «el porno es la teoría y la violación es la práctica». Esta postura fue cambiada paulatinamente y hoy hay corrientes muy amplias y modernas del feminismo que no ven  el porno como enemigo. Son las llamadas «anticensura» que evoluciona hacia las «pro sex». Consideramos que la mujer es libre  de usar su cuerpo a su antojo, y promovemos decididamente la libertad sexual”

La pornografía no se inventó ayer, y en la sociedad neoliberal, se encuentra más que nunca. Eirka Lust nos narra cómo las primeras manifestaciones de pornografía aparecieron durante el paleolítico y enfocadas a la fertilidad, con la Venus de Willendorf  o Lespugue. En la Roma imperial, las escenas eróticas eran el paradigma del buen gusto. Durante la edad media, con el gran poder de la iglesia católica en Europa, el porno se convertía en un objeto clandestino y de lujo, reservado sólo para la nobleza….Y en los benditos años 70, el cine erótico y pornográfico fue una herramienta potente para la liberación sexual y el conocimiento del cuerpo y placer femeninos. Escenas en las que los cunnilingus duran más de 1 minuto, dónde el pelo estaba permitido, dónde las mujeres tenían trabajos, personalidad y cuerpos de todo tipo. Además, este tipo de cine era precisamente eso, cine. Con conversaciones y una trama que no se acababa con la eyaculación masculina, sino que daban ganas de seguir hasta los créditos finales. Sin embargo, la aparición del sida supuso una reacción social que volvía la sexualidad como un tema tabú, terminando con esta época dorada y pasando nuevamente a una centrada en la heternormatividad y de la hegemonía del placer masculino. La aparición de Internet en todos los hogares y la vorágine neoliberal supuso que la industria del porno transformase la pronografía en un producto muy pobre a nivel artístico y en contenido. Pero especialmente nocivo para las mujeres trans y cis en un mundo dónde la nula educación sexual consigue que la educación sexual se encuentre, casi exclusivamente,  aquí. En una pornografía dónde el patrón de mujer no posee identidad, se comporta como una descerebrada y gime locamente a penas se la hayan metido. Dónde las transexuales son tratadas como un fetiche extraño y no cómo mujeres hechas y derechas. porno-para-mujeres-free-download.jpg

“¿Puede hacerse una pornografía feminista? Yo creo decididamente que sí. La pornografía, cómo toda expresión artística y cultural, tiene un discurso. En el caso de la pornografía, este discurso habla sobre el sexo, y todo aquello que tenga un discurso es susceptible de ser abordado desde una óptica feminista”

¿Pero cómo podemos crear porno realmente feminista? Quizá en primer lugar, representándonos a nosotras mismas, a ese 50% de la humanidad. La gigantesca diversidad de cuerpos, gustos y vidas que hay entre todas nosotras. Representar a la negra, a la lesbiana, a la gorda, a la trans, a las bollos, a tu profesora de inglés del instituto (que también se toca), a la que le gusta el sado y hacerlo con extraños, a la que le escita que le digan que la aman mientras el acto… Sin que sean un fetiche, sino como seres sexuales, deseables y especialmente, respetables. En definitiva, exigimos plantarle cara a una industria que muestra un único tipo de mujer sumisa y cuya forma de obtención de su placer está totalmente alejada de la realidad y se muestra de forma secundaria. Así también ¿Por qué no? Exigimos un producto más rico, con una historia, cuyos personajes tengan personalidad y no sea un exclusivo mete-saca o planteado para el placer y comodidad del hombre hetero. Exigimos que un trío también pueda haber dos tíos y que interactuen entre ellos. En definitiva, exigir porno feminista es tan fácil cómo exigir más diversidad sexual y mejor narración audiovisual.

En este manifiesto tan didáctico, repleto de ilustraciones, con un lenguaje bien claro, Erika Lust aborda la realidad del porno actual y su historia para proponer uno en el que podamos sentirnos identidicadas y excitadas todas sin ningún tipo de complejo o culpa.

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Erika Lust, 1997, Estocolmo. Escritora, directora y guionista independiente, saltó a la fama con  The good girl, un corto en el que trata de romper con todos los clichés propios de la industria pornográfica y añadirle perspectiva feminista. Asentada en Barcelona, allí realiza su proyecto”Xconfesions”, cortos sobre fantasías sexuales que le envían sus fans, en los  que tanto el placer femenino cómo la dirección artística y el guión están en todo su esplendor. Actualmente concede becas para aquellas chicas que quieran dedicarse a seguir el legado de directoras de cine porno feminista.  Les recomendamos que busquen vídeos de su trabajo… Y esperamos que lo disfruten como es debido.

Bajo la estrella, el viento: Mujeres poetas de las dos orillas. El alzamiento de un nuevo grupo poético.

Transgredir a la tradición cultural, sin lugar a dudas es un acto revolucionario. Nuestra educación literaria  se basó en grupos de hombres autores, normalmente agrupados en generaciones y contextos geográficos muy concretos. Así, estudiamos la  Generación del 27 o el Boom latino, en los que rara vez se incluye a aquellas que también se encontraban así y allí escribiendo.

La editorial Huerga y Fierro propone un nuevo y actual grupo poético. Uno en el que los rasgos comunes son la lengua castellana y la identidad de mujer, mediante una lírica combativa, feminista, interseccional. Poesía como arma fundamental para reivindicar el feminismo, como narrativa de la experiencia de género y sus protestas. 34 autoras latinoamericanas y españolas alzando la voz para ser escuchadas y buscando dar voz a las que no pueden hacerlo.

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No estoy hecha para los odios duraderos

pero no quiero dejar de odiar la llama eterna

que alumbra la memoria del soldado sin nombre,

de los muchachos sacrificados en el altar

de los alegres carniceros.

Ellos se erigen estatuas a sí mismos

con nombres y apellidos y coronas y cascos y medallas…

Para los corderos la sangre,

para los matarifes la memoria.

Los escucho afilar de nuevo los cuchillos,

calcular beneficios y bajas,

preparar los discursos y escoger a los héroes.

¿Y qué haré, me pregunto, cuando lleguen los días de los crímenes?

¿Me uniré a sus canciones?

¿Pondré rosas en torno a sus armas?

¿Les entregaré la gozosa carne que he parido?

¿Mataré yo también a los hijos de las otras?

No estoy hecha para los odios duraderos

pero si tengo que odiar,

que al menos escoja bien a mi enemigo,

que no olvide que tiene nombre y cargo,

se titula presidente o ministro o general

y se divierte en los campos de batalla.

Montserrat Cano, Barcelona. 

34 autoras, 34 mundos. Desde el norte de la vieja metrópoli, como Goya Gutiérrez lanero y su Y cuando corazón aprenderás/ a no dejar volar como incautos gorriones/ las palabra”. Llegando al sur del sur, con la chilena connsagrada Carmen Bereger, y el maravilloso poema “Fragmentos de Raimunda”, con esos potentísimos versos Después que te entregué los hijos después que acosté contigo/ hablé hasta el alba pariendo. 

Cuestiones candentes, nunca resueltas. La cultura de la violación, denunciada mediante su propia experiencia, la peruana Rocío Silva Santiesteban pero el olor lo tengo aquí/zumba en mi cabeza como rastrillo de metralla/ que asco. La perdida de la propia identidad a causa del amor romántico, Patria de un extraño. Ajena. / Ajena por obligada, escrita por la española Paloma Soria. La cuestión del género junto con la etnia y la clase social en poemas como el maravilloso poema de la mujer senelaguesa, escrito por la argentina Ana Biccei. O el inmeso peligro que supone la ilegalización y persecución del aborto para garantizar la vida de la mujer No dejaron que abortará, mamá: / muchas semanas, poco dinero, cómo va a violar un marido.  Una antología subversiva, de grito en cielo. Un nuevo grupo poético en lengua castellana, en el que son ellas las que escriben y toman la palabra.

“Sólo te amas a ti misma”, concluyes, mitad ciencia,

mitad reproche. Y yo te aseguro que no ha sido fácil.

*

Ombligo: capital de mi cuerpo, donde tengo invertida

la historia de mi abuelo.

*

De niñas jugábamos a la selva. Rugíamos en el cuerto

de mis padres; graznábamos en el pasillo y zumbábamos

fastidiando en la cocina. Así nos convertimos en tres adolescentes,

orgullo de la casa, inofensivas en cautiverio.

*

La empatía entre los cuerpos tiene una inercia de

imitación: cuando salíamos apresurados del hotel, a media tarde,

traías uno de mis aretes puesto

 Carmen Leñero, Mexico

Fóllame, por Virginie Despentes: Dios salve a la reina.

Como tema central en la literatura, la violencia no es nada nuevo. Cuando Menelao sacrifica a su hija y envía a sus hombres a la guerra de su hermano en Troya, resulta legitimo e incluso poético. Cuando, a la vuelta, su esposa Clitenmestra lo asesina sin piedad con ayuda de su amante, la imagen se torna cruda y la poesía se esfuma. Clitenmestra pasa al legado europeo como una arpía despiadada; Melenao, simplemente como el rey de los micénicos.

La violencia resulta inherente al ser humano en cuanto se relaciona con el hombre. Desde que es la mujer quien que la ejerce, ya sea de forma legítima o no, se atribuye a una crueldad contranatura. El público paga y disfruta sin complicaciones viendo los torrentes de sangre tan propios del cine de Tarantino o Guy Ritchie. Sin embargo, cuando el gatillo lo bajan ellas. trae una inevitable polémica, como cada vez que los roles asociados al género se intercambian.

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Fóllame, obra prima de Virginie Despentes, podría resumirse como la venganza de las inadaptadas. De la puta, de la fea, la gorda y la violada. De las que viven en lo sórdido sin vergüenza, a sabiendas de que la vida real -las sobras de la moral burguesa- es eso. Sucia, real y honesta. 

“-Para nada. Un día, en vez de ponerme ciega, le disparé a un tipo en la cabeza. Después nos conocimos, nos dimos buen rollo.

Nadine interviene, decidida a imponerse como un personaje capaz de dialogar

-De hecho, casi todas las historias han acabado mal. Todo lo que intentas hacer y luego no funciona. Me recuerda al cuento de la sirenita. La impresión de haber realizado un sacrificio enorme para tener piernas y convivir con los demás. Y cada paso es un dolor intolerable. Lo que hacen los demás con una facilidad desconcertante te exige esfuerzos increíbles. En cierto momento dejas de correr.”

París de los 90. Nadine es prostituta y malvive de los tíos asquerosos a los que se folla. Su mejor amigo, un imbécil por el que siente fijación, es abatido en un ajuste de cuentas. Esto la perturba profundamente. En otra parte de la ciudad de las luces, Manu, actriz porno, ha sido brutalmente violada. A penas ha puesto resistencia y se ha quedado sin dentadura. También ha asesinado a un policía y robado el coche de su madre. Es ahí, en el indeseable escenario de una estación de tren vacía y de madrugada, cuando las dos mujeres se encuentran: Manu secuestra a Nadine con su pistola para que conduzca hacia la Bretaña. Quiere ver el mar. Nadie no sólo no se resiste, sino que le place la idea. Se ha producido un flechazo. Así comenzará su aventura juntas, de sexo, alcohol y asesinatos sin complejos. Conduciendo y sembrando el terror por toda Francia. Siempre con citas de canciones punk, desde Sonic Youth hasta Suicial Tendencies.

En esta novela, que un año después sería llevada al cine, Virginie Despentes mostró ideas que desarrollaría más tarde en su mítico ensayo Teoría King Kong. La libertad en la prostitución, el tabú de la violación y de la pornografía. Nadine, la puta y Manu, la actriz porno violada, son son ejemplos absolutos de lo moralmente repudiable. También se drogan, beben continuamente y asesinan niños sin remordimientos. Y sin embargo, como con la guerra de Troya,  es un poema. Es punk-rock.

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Virginie Despentes (Francia, 1969). Una de las autoras más célebres de la 3º  ola. Antigua vendedora de discos y prostituta, con una postura totalmente pro-sex, su pensamiento se desarrolla en torno a la defensa de la prostitución y la pornografía como herramientas de facto de la liberación femenina.

La otra Iliada: la gloriosa guerra de los adentros, por Ethel Krauze

Toda la casa es una Ilíada,

es tu Ilíada,

tu personal batalla contra el enemigo:

tu destino de polvo, mugre y chinches

te avala el trapeador, la escoba, la cubeta,

te cubre el delantal, la jerga y el plumero,

te acompaña la sangre de tu madre

                                     y tu abuela

te redimen los rezos de tus tías

tus primas

tus hermanas

tus vecinas;

te sublima el poema irreverente,

locuaz y bofunesco,

que utiliza los versos

para algo tan intrascendente como lo que tú haces,

tan poco atractivo para las artes literarias,

que nunca alcanzará el honor de Aquiles,

como tú no has alcanzado el honor de tu hombre.

Literatura; tinta y tinta invertida en la narración extraordinario. Relatos, crónicas, artículos, poemas dedicados a la épica, el suspense o el romance. ¿Acaso no existen palabras para honrar lo contrario? ¿Qué ocurre con los antecedentes y destrozos de la épica? Lo grandioso se construye a partir de lo profano. Pero lo profano carece de literatura y la alienada se queda sin poema ni gloria.

El libro de cabecera de occidente son los cantos hacia una guerra que buscaba el honor y la gloria entre reyes y altos guerreros. Helena, secuestrada por París, pasó a la historia como la culpable de las matanzas, romantizada como una mujer presa de sus pasiones amorosas. Briseida, esclavizada y violada por Aquiles, como aquella que descubrió el amor gracias a su cautiverio lejos del templo. Y por supuesto, desconocemos cuántas viudas quedaron solas al frente de un hogar y un reino que lloraba el luto de un sólo domador de caballos.

Y todo sigue fluyendo de la misma manera. En el siglo XXI, una ama de casa se enfrenta a su terrible y leve destino: una casa que limpiar, unos niños que criar, un marido al que complacer. El amor, la idea de lo que ha de ser amor, la ha vuelto cautiva, mientras la culpa y el odio se acumulan en su estómago.

Y un día, la cautiva estalla y crea un nuevo canto. El animal herido, tras años y años de autoflagelación, aúlla alto.

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Una mujer perdida

con los ojos abiertos

        al horror de estar aquí,

arrojada al mundo,

sin pan,

       sin agua.

       sin cobija;

ahogándome en mí misma,

repitiendo el ritual

de la mujer pedida,

esperando,

esperando…

 

Con una lírica  maestra, Etel Krauze escribe dos cantos y una coda sobre la alienación de mujer perfecta perfecta. La que renuncia a su propia vida en el nombre del amor, la que piensa que el sentimiento del vacío es culpa suya. La que quedó desolada, y explotó. La Briseida que se tornó en Medea. El vestigio de mujer que queda, sepultada, entre sus propias ruinas.

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Ethel Krauze, méxicana y poeta. Con más de 40 publicaciones traducidas a 5 idiomas, la hacen una de las autoras latinas más interesantes. Doctora en literatura, fundó una plataforma para la creación literaria con perspectiva de género, en los que rompe con viejos mitos como la musa. Cuentos, novelas y poesía, reivindicando mujer terrenal y rompiendo con su mística.

Historias de mujeres, otra pieza en la teoría de la naturaleza humana, por Rosa Montero.

Si hay algo endémico en la literatura contemporánea occidental, es su antropocentrismo: las personas, ahora seres psicológicamente complejos, y sus interacciones entre ellas resultan la columna vertebral de lo escribible. Pero en una dimensión aparentemente tan disparatada, tan inmensa como el funcionamiento de la mente humana, necesitamos construir patrones y teorías; más allá de lo biológicamente evidente ¿Qué nos une a unas y otros?
Fueron muchos los autores que han tratado de comprender el mundo interior del hombre. Obras muy alabadas como En busca del tiempo perdido, en la que Proust reflexiona sobre temas vitales como la existencia, el amor, los conflictos el envejecimiento. Se le suman al carro de los buscadores de lo humano otros autores universalmente reconocidos como Borges, Nietzsche o Hemingway.
Buscadores de lo humano, siempre desde una perspectiva masculina y blanca. La obra de Proust habla de la homosexualidad, pero solo contempla la masculina. Nietzsche describió al super hombre. El propio Borges, se enfrenta a la eternidad en El Aleph. Hemingway fascinó con un discurso sobre la la fortaleza y la soledad ante la vida de en El viejo y el mar. La angustia o alegría vital han sido temas exclusivamente masculinos y blancos. Y los que ha habido centrados en la mujer, como en Madame Bovary o La Regenta, se nos acostumbra a dar el papel de seres emocionalmente inestables y propensas a tomar malas decisiones por calenturas amorosas, sin un nivel de profundidad equiparable al que pudieron tener ellos.

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¿Acaso en Europano hubo mujeres fascinantes, con reflexiones y trabajos trascendentes? La respuesta resulta evidente y en 1995 Rosa Montero quiso reivindicar a algunas de ellas.

Acostumbradas a que el relato biográfico de las mujeres se centre en las relaciones amorosas y familiares, Rosa Montero desnuda las personalidades y trabajos de de 18 compañeras, brillantes e insumisas, mujeres de acción y ciencia. Desde algunas más conocidas como Agatha Christie o Frida Kahlo, hasta las que la historia hizo caer en el olvido, como la joven activista Aurora Rodríguez o la enérgica antropóloga Margaret Mead. Otras quedaron sepultadas por la sombra de sus compañeros, que en la mayoría de casos lograron adueñarse de sus trabajos como fue el caso de Camille Claudel y Rodin o Zenobia Campurri y Juan Ramón Jiménez. También hay sorpresas dentro de grandes figuras, como Simone de Beavoir, a la que Montero describe como frívola y repleta de contradicciones, lo que tampoco deja de ser completamente humano.

Mujeres, hembras -como le gusta llamarlas a la autora- que al igual que los escritores que nombré arriba, se enfrentaron a la existencia, el envejecimiento, las guerras y al amor. Todo desde la perspectiva de saberse en un mundo no creado por y para ellas, sino completamente hostil. Un mundo en el que fueron despreciadas por no ser hombres. Sin embargo, ya fuera por el ansia vital de vivir como una desea, travistiéndose como hizo Isabelle Eberhardt, o de manera discretísima y silenciosa, como hicieron las hermanas Brönte y su literatura, estas mujeres -representantes de las mujeres blancas- lograron la fortaleza para desafiar a una historia y una cultura que exige silencio y docilidad.

Con una prosa elocuente y apasionada, Rosa Montero encandila narrando y reivindicando sobre esa parte de la humanidad a que navegó a contracorriente para vivir de la única manera que merece ser una vida, que es intensamente.

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Rosa Montero, nombrarla como periodista, o como psicóloga sería no contarlo todo, e incluso no contar a penas nada. Escritora curtida en el arte de hacer novelas, siempre con los ojos y las manos de una mujer. Columnista clarividente cada semana en El País. Una de las voces intelectuales más respetadas de España. Letras claras y profundas, allá donde decida escribirlas.