La otra Iliada: la gloriosa guerra de los adentros, por Ethel Krauze

Toda la casa es una Ilíada,

es tu Ilíada,

tu personal batalla contra el enemigo:

tu destino de polvo, mugre y chinches

te avala el trapeador, la escoba, la cubeta,

te cubre el delantal, la jerga y el plumero,

te acompaña la sangre de tu madre

                                     y tu abuela

te redimen los rezos de tus tías

tus primas

tus hermanas

tus vecinas;

te sublima el poema irreverente,

locuaz y bofunesco,

que utiliza los versos

para algo tan intrascendente como lo que tú haces,

tan poco atractivo para las artes literarias,

que nunca alcanzará el honor de Aquiles,

como tú no has alcanzado el honor de tu hombre.

Literatura; tinta y tinta invertida en la narración extraordinario. Relatos, crónicas, artículos, poemas dedicados a la épica, el suspense o el romance. ¿Acaso no existen palabras para honrar lo contrario? ¿Qué ocurre con los antecedentes y destrozos de la épica? Lo grandioso se construye a partir de lo profano. Pero lo profano carece de literatura y la alienada se queda sin poema ni gloria.

El libro de cabecera de occidente son los cantos hacia una guerra que buscaba el honor y la gloria entre reyes y altos guerreros. Helena, secuestrada por París, pasó a la historia como la culpable de las matanzas, romantizada como una mujer presa de sus pasiones amorosas. Briseida, esclavizada y violada por Aquiles, como aquella que descubrió el amor gracias a su cautiverio lejos del templo. Y por supuesto, desconocemos cuántas viudas quedaron solas al frente de un hogar y un reino que lloraba el luto de un sólo domador de caballos.

Y todo sigue fluyendo de la misma manera. En el siglo XXI, una ama de casa se enfrenta a su terrible y leve destino: una casa que limpiar, unos niños que criar, un marido al que complacer. El amor, la idea de lo que ha de ser amor, la ha vuelto cautiva, mientras la culpa y el odio se acumulan en su estómago.

Y un día, la cautiva estalla y crea un nuevo canto. El animal herido, tras años y años de autoflagelación, aúlla alto.

LA OTRA ILÍADA.png

Una mujer perdida

con los ojos abiertos

        al horror de estar aquí,

arrojada al mundo,

sin pan,

       sin agua.

       sin cobija;

ahogándome en mí misma,

repitiendo el ritual

de la mujer pedida,

esperando,

esperando…

 

Con una lírica  maestra, Etel Krauze escribe dos cantos y una coda sobre la alienación de mujer perfecta perfecta. La que renuncia a su propia vida en el nombre del amor, la que piensa que el sentimiento del vacío es culpa suya. La que quedó desolada, y explotó. La Briseida que se tornó en Medea. El vestigio de mujer que queda, sepultada, entre sus propias ruinas.

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Ethel Krauze, méxicana y poeta. Con más de 40 publicaciones traducidas a 5 idiomas, la hacen una de las autoras latinas más interesantes. Doctora en literatura, fundó una plataforma para la creación literaria con perspectiva de género, en los que rompe con viejos mitos como la musa. Cuentos, novelas y poesía, reivindicando mujer terrenal y rompiendo con su mística.

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